De mañana o de noche. ¿Cuál es la mejor hora para ejercitarse?

Decidir cuál es el horario ideal para hacer ejercicio es una polémica constante. Puede decirse que las opiniones se dividen casi a partes iguales, tanto en las personas con hábitos deportivos como en la comunidad médica y científica, todas y todos con un punto de vista objetivo y razones de sobra para defender su posición.


Los fanáticos del deporte matutino dicen…

Siendo estrictos, desde un punto de vista metabólico y tomando en consideración el control de peso como factor decisivo, lo más recomendable es ejercitarse en un horario lo más alejado posible de las horas de comida, lo que hace a la primera mañana el momento más adecuado.


Así lo afirma un estudio elaborado por la Universidad de California en Irvine, el cual indica que éstas son las mejores horas para acelerar nuestro metabolismo y reducir el estrés, pues el ejercicio físico ayuda a la producción de dopamina, serotonina y endorfinas: las llamadas “hormonas de la felicidad”, lo que nos harán sentir bien y muy animados durante el resto del día.


Esta sensación de bienestar nos hace proclives a establecer una hábito saludable, llevándonos al ejercicio de manera consistente y regular sin que las actividades del día o el cansancio de la tarde –tras cumplir con escuela, trabajo u otras responsabilidades– nos hagan dejar de lado el deporte, como la menor de las prioridades.


Eso sí, no todo es miel sobre hojuelas. Está demostrado que por las mañanas nuestra temperatura corporal es baja y tarda en elevarse, por lo que la quema de calorías será menor, haciendo que la eficiencia de las rutinas no sea la óptima. Por otra parte, los músculos y cuerpo en general “tardan más en reaccionar” aunque haya un calentamiento adecuado, lo que también aumenta el riesgo de lesiones.


¿Entonces es mejor ejercitarse de noche?

Siguiendo en el ámbito de los estudios especializados, el Centro de Investigación Clínica de la Universidad de Chicago concluyó que por la tarde, rozando el inicio de la noche, la temperatura corporal y los niveles de hormonas alcanzan su nivel máximo, lo que lleva a nuestro organismo al momento ideal para la práctica deportiva.


Es en estas horas que el cuerpo responde mejor a los altos niveles de exigencia, provocando mejores resultados en la resistencia y el crecimiento de la masa muscular. El estudio concluye, además, que el riesgo de sufrir lesiones disminuye porque el cuerpo responde mucho mejor a las rutinas demandantes luego de estar activo durante varias horas previas.


Sin embargo, médicos especialistas recomiendan que el ejercicio se lleve a cabo en las primeras horas de la noche y no más allá de las 21:00 o 22:00 horas. Menos aún si se trata de ejercicios de alta intensidad, pues se corre el riesgo de afectar el ritmo circadiano (responsable de regular los periodos de somnolencia/vela), retrasando la necesidad biológica de dormir, lo que provocaría un sueño de baja calidad y una sensación de cansancio al despertar, llevando al cuerpo a un estado de fatiga.


La respuesta es individual

Tal parece que el debate entre ejercitarse por la mañana o de noche es un dilema sin respuesta. Quizás lo mejor sea prestar atención a la Dra. Beatriz Crespo, especialista en Ciencias del Deporte y académica de la Universidad de Castilla, en España, quien recomienda que lo mejor es “adaptar el ejercicio físico al estilo de vida de cada persona para hacerlo viable, y que la gente pueda tener una práctica regular”. Una justa decisión salomónica